Los trenes levitantes requieren infraestructuras totalmente nuevas, no
sirven las de los trenes convencionales y las instalaciones son además caras.
El consumo energético, una vez que el vehículo está circulando, también es
alto, pero la mayor parte de la energía se emplea para vencer la resistencia
del aire y no para la suspensión.
Es muy difícil poder determinar el costo de la levitación magnética, puesto
que cada uno de los países que la utilizan la han diseñado de manera propia, es
decir, el tren MAGLEV de Japón lo han diseñado acorde a sus necesidades, de
igual forma para todos los países para los que construye, en los que cada uno tiene
diferentes metodologías y cuentan con diferentes tecnologías para complementar
el fenómeno de la levitación, aunque su punto de convergencia es el mismo,
todas se fundamentan en el efecto de Meissner, es decir usan el sistema de sustentación EDS.
El tren de Shangai en China (tecnología alemana EMS), que cubre el trayecto desde esa ciudad al aeropuerto de Pudong tuvo un costo aproximado de 1.300 millones de dólares por un tramo de 32 Km, sin embargo, el dinero involucrado en toda la investigación y desarrollo de los prototipos han tenidos un costo aproximado a los 20.000 millones de dólares, lo que sin duda supera por mucho el costo de trenes convencionales, en los que los materiales y repuestos de mantención se encuentran estandarizados, lo que significa una mayor competencia en el mercado, estimulando el menor costo de las piezas y mantenimiento.
La instalación de rieles y vagones son más baratos en los trenes convencionales que en los denominados MAGLEV. No hay que olvidar que es una tecnología que está prácticamente en una fase experimental por lo que los costos bajarían mucho si se implantara a gran escala.
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